El 27 de Octubre de 2006 fue lanzado el segundo álbum de Amy Winehouse. Ya han pasado 10 años. Pero cada vez que lo escucho, es como la primera vez.

"A todos aquellos que cada día se enamoran"
Estas son algunas de las palabras de Amy en los agradecimientos de "Back to Black".
Diez canciones escritas hace diez años por una chica de veintitrés años que se había perdido como Alicia en el país de las maravillas, dentro de sí misma, en una oscuridad sin salida.
Y como Alicia, cayó cada vez más abajo, sola, desorientada y trató de convertir en casa esa oscuridad.
Un corazón roto, destrozado, depositado en la persona equivocada que por primera vez, la hizo sentir perfecta. Un amor que llega y se lleva todo sin dar tiempo a los arrepentimientos.
Lágrimas que se secan solas, el frío suelo de la cocina, botellas de vodka vacías y puestas de sol que hacen reaparecer tristeza y soledad.
Canciones escritas por una chica, que abrió su corazón, cantando como se sentía y por primera vez, hizo que tantas personas sintieran y entendieran como se sentía. Las canciones eran para Amy, la única manera de entrar en contacto con las partes de sí misma, frágiles y dolorosas. Componer, era en cierto sentido, terapéutico a la vez que doloroso. Las canciones que nos dejó, son canciones autenticas, sin filtros, sin estructuras. Pasión, armonía, energía, furia, empatía, amor, desamor y otros tantos sentimientos y emociones que la voz única de Amy Winehouse transmitía y a día de hoy, sigue transmitiendo.
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